En La favorita, el director de Canino deja de lado sus influencias más hanekianas reduciendo al mínimo el uso de la violencia simbólica que tanto gusta a ambos directores. Gracias a esta moderación, Lanthimos pierde toxicidad y hace la película más accesible y divertida de toda su filmografía. En cambio, las sombras de Kubrick y de Greenaway planean con mayor fuerza sobre La favorita. Tanto la ejecución de los planos como la iluminación de la nueva película de Yorgos Lanthimos recuerdan mucho a Barry Lindon y a El contrato del dibujante. (En Los géneros del cine)
